En anteriores entradas del blog se expusieron algunas ideas acerca del estrés. El objetivo era conocerlo y saber cómo puede influir sobre diferentes
patologías de la piel. Desde un punto de vista psicológico, existe una gran variedad de acciones que ayudarán a resolver los problemas que generan estrés, minimizando su impacto físico y psíquico. En esta ocasión, se presentan algunas de las más eficaces.
1. Reconócelo.
Una persona no podría afrontar el estrés si no toma conciencia de que está estresado. El agotamiento y la intensa preocupación como consecuencia de los problemas generados por el estrés, dificultan el que nos demos cuenta de que lo padecemos. Muchas veces son las personas que nos rodean quienes nos advierten de ello. Aceptar sus apreciaciones y tomarlas en cuenta nos ayudará enormemente.
2. Busca un refugio para pensar.
Si el primer paso es darnos cuenta, el segundo será encontrar el momento para recapacitar sobre lo que nos está ocurriendo y así planear con calma cómo afrontarlo. Una forma útil y eficaz para pensar sobre ello es distanciarse –física y emocionalmente- de la situación que nos provoca el estrés. Einstein decía que ningún problema debe resolverse en el mismo estado en que se generó. Por eso, tomar distancia de la oficina, de casa o de la compañía de personas que nos alteran ayudará a ver las cosas desde una perspectiva más amplia y objetiva.
3. ¿En qué medida depende de ti el problema?