martes, 25 de marzo de 2014

SIETE IDEAS PARA COMBATIR EL ESTRÉS

En anteriores entradas del blog se expusieron algunas ideas acerca del estrés. El objetivo era conocerlo y saber cómo puede influir sobre diferentes patologías de la piel. Desde un punto de vista psicológico, existe una gran variedad de acciones que ayudarán a resolver los problemas que generan estrés, minimizando su impacto físico y psíquico. En esta ocasión, se presentan algunas de las más eficaces.
1. Reconócelo.
Una persona no podría afrontar el estrés si no toma conciencia de que está estresado. El agotamiento y la intensa preocupación como consecuencia de los problemas generados por el estrés, dificultan el que nos demos cuenta de que lo padecemos. Muchas veces son las personas que nos rodean quienes nos advierten de ello. Aceptar sus apreciaciones y tomarlas en cuenta nos ayudará enormemente.
2. Busca un refugio para pensar.
Si el primer paso es darnos cuenta, el segundo será encontrar el momento para recapacitar sobre lo que nos está ocurriendo y así planear con calma cómo afrontarlo. Una forma útil y eficaz para pensar sobre ello es distanciarse –física y emocionalmente- de la situación que nos provoca el estrés. Einstein decía que ningún problema debe resolverse en el mismo estado en que se generó. Por eso, tomar distancia de la oficina, de casa o de la compañía de personas que nos alteran ayudará a ver las cosas desde una perspectiva más amplia y objetiva.
3. ¿En qué medida depende de ti el problema?

En ocasiones, asumimos mayor responsabilidad de la que corresponde sobre los problemas. El estrés (o al menos parte de la intensidad de los síntomas) podría resolverse si redefinimos el problema con el fin de repartir responsabilidades. Es ésta una estrategia que nos liberará de parte de la carga de la situación, haciendo partícipes a los demás de la solución o, en su caso, del desgaste psicológico.
4. Controlar los síntomas.
Es muy común que el estrés se acompañe de un deterioro físico y emocional intenso. Resulta fundamental aprender a manejar los síntomas asociados a este desgaste (normalmente ansiedad, cansancio o alteración del ánimo). Técnicas como ejercicios de relajación, actividades físicas (paseos, senderismo, deportes, etc.) y en casos concretos tratamientos médicos, pueden ayudar en estas situaciones. Otros aspectos básicos como dietas equilibradas y sanas, o el descanso a través del sueño complementarán las anteriores propuestas.
5. Por más que le des vueltas, ¿tiene solución?
Existen algunos problemas que por más que les demos vueltas no dependen de nosotros. En cambio pensar constantemente en ellos, sus causas, los motivos, etc. sólo provocará mayor estrés y angustia. En estos casos, conviene invertir más en minimizar el impacto psicológico -desconectando del problema- que estar en un constante “darle vueltas” sin ninguna finalidad.
6. Desconecta del problema.
En la línea de la anterior pauta, es importante tener recursos para dejar temporalmente de lado los problemas. Las aficiones son fundamentales en este caso. Todos deberíamos tener un abanico de opciones para descansar cuando el estrés nos invada. Planes como salir al campo, ver series de TV, música, deportes, actividades de manualidades, etc. son algunas ideas muy socorridas.
Permanecer totalmente inactivo facilita enormemente dirigir nuestro pensamiento sobre aquello que tiene una mayor carga emocional en nosotros (en este caso las preocupaciones). Hacer algo que nos gusta –como las aficiones- es muy eficaz para dedicar nuestro pensamiento a otras cosas, combatiendo “de igual a igual” nuestras preocupaciones.
7. Aprender de la experiencia.
En ocasiones, el estrés supone un desgaste personal irremediable, con importantes consecuencias negativas. Si el impacto y el malestar han escapado a nuestro control, al menos nos queda la opción de aprender de la experiencia para conocerse a sí mismo y protegerse ante futuras ocasiones. Esta misma idea fue magníficamente expresada por el psiquiatra y superviviente de un campo de exterminio nazi, Viktor Frankl, “El hombre que no ha pasado por circunstancias adversas, realmente no se conoce bien”.

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