Tomar el sol es una práctica muy común en nuestra cultura. Con ello se busca obtener un tono de piel bronceado para, entre otras cosas, verse más atractivo.
Muchas personas, a pesar de que en ocasiones puedan cometer algún exceso, son conscientes de la necesidad de tomar medidas para proteger la piel ya que, de lo contrario, podría conllevar consecuencias graves para su salud. Sin embargo, hay quienes toman el sol de una forma desproporcionada. Abusan del tiempo de exposición e incluso obvian las medidas básicas de protección, con el único fin de broncearse más rápida e intensamente. Necesitan hacerlo para sentirse bien consigo mismas y ocupan en ello la mayor parte de su tiempo. Esta realidad es popularmente conocida como tanorexia o adicción al sol.
En el ámbito de la salud mental, la tanorexia se clasifica dentro de los trastornos dismórficos corporales (o dismorfofobias), los cuales se describen como un rechazo desproporcionado de una parte del cuerpo por un defecto físico -leve e insignificante en algunos casos, o inexistente en otros-. En el caso de la tanorexia se trata de una insatisfacción por el tono moreno de la piel, considerándose siempre insuficiente.
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Los siguientes síntomas describen el comportamiento en las personas con este trastorno:
- Dedicar una cantidad de tiempo desmesurado a tomar el sol (incluyendo también cabinas de rayos UVA).
- Abandonar deberes familiares, laborales o sociales por estar más tiempo tomando el sol.
- Tener una percepción distorsionada del tono bronceado de su piel, considerando que, sea cual sea, nunca se está suficientemente moreno.
- Basar la autoestima y el estado de ánimo en el grado de bronceado; cuanto más moreno o morena, mayor autoestima.
- Sentir ansiedad y/o ánimo triste cuando no se puede tomar el sol, o al apreciar que el moreno se está perdiendo (sería algo semejante a la experiencia de un síndrome de abstinencia).
- Quitar importancia a los peligros asociados a la exposición excesiva al sol para justificarse (a pesar de ser consciente de ellos).
- Continuar tomando el sol a pesar de la aparición de síntomas como quemaduras leves, graves e incluso con un diagnóstico de cáncer de piel confirmado.
- Estar en constante comparación con los demás, compitiendo por ser la persona con el mayor y más perfecto bronceado.
¿Cuándo se considera que se padece este trastorno?
Determinar la presencia o no de este trastorno no es sencillo. Muchas personas cometen ocasionalmente algún exceso, a la vez que cumplen alguno de los síntomas anteriormente descritos y no por ello lo padecen. Dependerá de diversos criterios clínicos.
La clave para determinar su gravedad estriba en que la persona sea incapaz de dominar el impulso de tomar el sol y en que basa casi todo su tiempo y sus pensamientos en ello, considerando que nunca es suficiente su tono de bronceado. Otro síntoma que puede sugerir gravedad es el hecho de que su estado de ánimo dependa de su bronceado.
¿Cuáles son las causas?
Las explicaciones sobre los mecanismos psicológicos implicados en la aparición de este problema son variadas.
En estudios recientes, se ha observado que la actividad de tomar el sol activa los mismos circuitos neuronales de recompensa en estas personas que los activados en quienes consumen sustancias psicoactivas (drogas). Se consideraría, por tanto, una adicción.
Otros estudios describen elementos biográficos comunes como el maltrato físico, el abandono emocional o negligencia en los cuidados durante la infancia en estas personas (aunque no en todas). Se considera que la búsqueda de perfección en el tono bronceado de la piel es una forma de compensar estas experiencias, así como un mecanismo de control que les aporta seguridad y autoestima.
Desde otros enfoques psicológicos, la adicción al sol se explica por una primera etapa en la que predomina el refuerzo positivo (tomar el sol les aporta sensación de bienestar físico y psicológico, consiguen ser centro de atención, reciben halagos, se sienten atractivos, etc.), seguido de una segunda etapa de refuerzo negativo (en donde ya no se hace por la sensación de bienestar, sino por no sentirse mal e inseguros).
¿Requieren tratamiento psicológico estos casos?
En los casos graves es necesaria y urgente una intervención psicológica. Principalmente en aquellas situaciones en las que la persona ha perdido el control de sí misma y está expuesta a graves secuelas físicas.
El objetivo principal del tratamiento es lograr que el paciente adquiera una mayor conciencia del problema. Se interviene también sobre las creencias irracionales de los pacientes que tienden a asociar el estar moreno con sentirse más atractivos o más seguros. Realizar una buena exploración clínica será imprescindible para determinar las causas remotas implicadas en el origen del problema y así poder trabajar en ello.

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