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viernes, 9 de mayo de 2014

“NO SOY PSORIÁSICO…SOY UNA PERSONA CON PSORIASIS”

La mayoría de las enfermedades de la piel adquieren gran protagonismo en la vida de quienes las padecen. Lo expresaba con sencillez un paciente al afirmar que “la psoriasis se ha convertido en la protagonista de mi vida, es algo a lo que le doy vueltas las veinticuatro horas del día”.
Estos trastornos permanecen en lo cotidiano durante tanto tiempo, que se corre el riesgo de terminar identificándose con ellos. Expresiones como “nosotros, los psoriásicos” denotan una profunda identificación con la enfermedad en detrimento de otras áreas de la vida de las personas que aún permanecen intactas. Muchos de los pacientes que acuden a las consultas de un psicodermatólogo lo hacen porque se sienten desbordados, hallándose en una situación muy vulnerable para el desarrollo de un trastorno depresivo.
La cronicidad de estas patologías dermatológicas, acarrea un gran sufrimiento

viernes, 21 de febrero de 2014

CONOCER EL ESTRÉS

En el libro “El arte de la Guerra”, el general Sun Tzu afirma que “si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro”. Esta misma idea podría aplicarse a nuestra lucha diaria para combatir el estrés. Para no “correr peligro” es fundamental conocerse a sí mismo (nuestra forma de reaccionar frente al estrés), así como conocer al “enemigo” (saber cuáles son los mecanismos de acción del estrés).
En pacientes con enfermedades de la piel esto es especialmente relevante. Cuando acuden a tratamientos psicológicos es importante que entiendan cuáles son las diferentes etapas del estrés, cómo reacciona su organismo en cada una de ellas y cuáles son las estrategias más eficaces para combatirlo.
Hans Selye, reputado médico en los años 50, propuso una teoría en la que describía los síntomas del estrés y cómo éste afectaba a nuestro organismo. Su teoría tiene aún vigencia y es conocida como Síndrome General de Adaptación. Selye describió tres fases diferentes (alarma, resistencia y agotamiento) propuestas en función de la intensidad del evento estresante y el tiempo en que se mantenía presente...
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viernes, 31 de enero de 2014

ESTRÉS Y PSICODERMATOLOGÍA

“Vengo porque he empeorado mucho de mi psoriasis y cuanto peor me encuentro, más se agravan mi placas”. Esta paciente acudía después de haber vivido, en menos de un año, un despido laboral, la muerte de un familiar y un accidente de tráfico. A raíz de estos sucesos, su psoriasis había empeorado ostensiblemente. Síntomas como insomnio, ansiedad, falta de energía para hacer las cosas, aislamiento y tristeza son los que conformaban un cuadro de estrés emocional cuya consecuencia, entre otras, era el empeoramiento de su enfermedad de la piel.
El estrés es un factor muy presente en gran parte de los pacientes con enfermedades dermatológicas. En algunos casos puede ser la causa de un nuevo brote (por ejemplo en la psoriasis o la alopecia areata) y en otros puede surgir como consecuencia del padecimiento de algún tipo de alteración cutánea (frecuente en el vitíligo).
La confluencia entre el estrés y las enfermedades dermatológicas está documentada en muchos estudios. Los mecanismos que provocan estas alteraciones a través del estrés aún no están aclarados, pero se sabe que diversos indicadores neurofisiológicos e inmunológicos acaban por alterarse y expresarse a través de la piel.
¿Qué es el estrés?

viernes, 17 de enero de 2014

¿QUÉ ES UN PSICODERMATÓLOGO?

El psicodermatólogo es un profesional de la salud mental (normalmente psicólogos clínicos o psiquiatras) especializado en el tratamiento de problemas psicológicos asociados a enfermedades de la piel.
La psicodermatología surgió ante la evidencia científica y la práctica clínica diaria que mostraba cómo muchos pacientes que acudían a las consultas de un dermatólogo, presentaban alteraciones psicológicas y, en algunos casos, trastornos mentales claramente identificados.
Acudir a la consulta de un dermatólogo y que éste plantee al paciente la posibilidad de recibir apoyo psicológico puede resultar desconcertante en un principio. Aparentemente existe poca relación entre, por ejemplo, la psoriasis o la alopecia areata y las alteraciones psíquicas. Sin embargo, quienes las padecen tienen la experiencia de haber sufrido un empeoramiento en la evolución de su enfermedad -incluso la aparición de nuevos brotes- durante épocas de mayor estrés o conflictos personales.
Muchos de estos pacientes son capaces de manejar estas situaciones, pero otros tantos se sienten desbordados. Contar con la ayuda y el apoyo de un psicólogo clínico puede mejorar la calidad de vida del paciente, así como incidir en la mejoría del trastorno de la piel.
¿En qué puede ayudar un psicólogo clínico?