Actrices como Reneé Zellweger, Uma Thurman o Megan Fox, son blanco de críticas en redes sociales y medios de comunicación por sus impactantes -y no siempre favorecedores- cambios de imagen, presuntamente, a través de intervenciones con cirugía estética. El impacto mediático ha sido tan extendido que se ha llegado incluso a popularizar la expresión “hacerse un Zellweger” para describir este fenómeno.
